El 26 de marzo de 1883, en la Sala Capitular del Ayuntamiento los directores de las cuatro comparsas firmaron el convenio del reparto de las embajadas. El pacto incluía reformas que igualaban a la comparsa de Moros Nous de las que legalmente disfrutaban el resto de comparsas: Romanos-Blavets y Moros Vells.
El día 3 de abril de 1889 el Ayuntamiento de Biar autorizaba a la reciente comparsa Moros Nous a participar en las fiestas de Mayo "... bajo la misma forma y reglas de costumbre que lo ejecutan las demás compañías de alardo que existen en esta Villa". A la comparsa de Moros Nous se le reconocía los mismos derechos que al resto de comparsas, pero en la práctica no sucedía así.
Desde principios del SXXI la fiesta se había estructurado entorno a las dos compañías de alardo existentes. Romanos-Blavets y Moros Vells eran las encargadas de representar las embajadas los días 11 y 12 de Mayo. En un principio pudieron ser los capitanes de ambas comparsas los encargados de recitar los expresados textos como nos lo indica el Semanario pintoresco español de 1939 que narra las fiestas de Biar de aquel año cuando dice "... su capitán recita la embajada recopilando glorias de este país... ", pero pronto se modificó hasta llegar a la fórmula de nombrar cada compañía su respectivo embajador para ambos días.
|
En este orden de cosas, la creación de la nueva comparsa venía a trastocar la estructura que desde principios de aquel siglo tenía establecida la fiesta. En un comienzo la constitución de la comparsa de Moros Nous no alteró mucho el tradicional esquema, aunque desde el principio a la comparsa de Moros Nous se le reconocido el derecho a dar escolta a Ntra. Sra. De Gracia en la tarde del día 13, pero en el resto de actos la situación se mantuvo como estaba desde antes de la histórica fecha de fundación de los Moros Nous.
La constitución, el día 10 de mayo 1874, de una nueva comparsa del bando cristiano, denominada Templarios propició un nuevo ambiente de moderación y realismo que provocó que el Ayuntamiento comenzara a aventurarse en el campo de promesas políticas fundadas en un programa de transformación que la fiesta biarense debería vivir mas allá de una firma probable de convenio de reparto de los textos de las embajadas.
Los acontecimientos en aquélla época se precipitaron, entre 1873 y 1883 se producen acontecimientos que van a determinar el fin real del problema, y ese fin se concretará el 26 de marzo de 1883 en la Sala Capitular donde se produjo el CONVENIO. La cuestión no terminaba con una victoria sino con un pacto como era frecuente y como había sido prácticamente un signo de toda la gran batalla interna de la España del S XXI.
Reunidos en el Ayuntamiento junto con el Alcalde los presidentes de comparsa "... comparecen D. Antonio Richart Santoja en concepto de Director de la Compañía Moros Viejos del alardo de las fiestas en honor a Ntra. Sra. De Gracia, D. Vicente Alfaro Bellot que lo es de los Moros Jóvenes, D.José Martínez Román como Director también de la Compañía de Cristianos llamados Templarios y D.Cristóbal Parra Valdés que lo es igualmente de la Compañía de Cristianos llamados Romanos,... " decidieron UNÁNIMEMENTE en nombre de las cuatro comparsa el reparto de los cuatro textos que formaban las embajadas. El reparto pondría fin al clima de agitación que vivía la sociedad biarense que vivía de aquellos años, ya que el objeto del mismo era "... que deseosos de que la armonía y buena inteligencia que debe existir entre las cuatro Compañías anteriormente expresadas, jamás se altere y evitar por todo los medios posibles el menor obstáculo que aquellos se oponga... ".
La distribución de los textos otorgaba a cada comparsa una embajada y por lo tanto el derecho a nombrar embajador para ese texto, quedando en el siguiente modo: "... que cada compañía tenga su Embajador en uno de los días de alardo de las Fiestas de Mayo, con el orden de prelación siguiente: con respecto a los Moros la compañía de Moros Viejos tendrá Embajador el primer día, y respecto de los Cristianos los Templarios lo tendrán igualmente en el propio día primero y por consiguiente el Embajador del segundo día lo serán respectivamente de los Moros Jóvenes y Romanos;... ".
|
Sin embargo, el Ayuntamiento, que era quien había hecho posible el acuerdo, intentaba que la situación permaneciese como estaba antes de la firma del convenio; es decir, que aunque cada comparsa poseía un texto y podía nombrar Embajador, el Consistorio establecía la advertencia que las dos comparsas de cada bando acordaría que una misma persona fuese el Embajador en ambos días y de ambas comparsas, de forma que "... para la designación de Embajadores de moros y cristianos deberán ponerse en inteligencia y acuerdo las referidas compañías, a fin de que el de moros pueda servir y sirva tanto a la vieja como a la joven, e igualmente el de los cristianos a los Templarios y Romanos... ".
El expresado convenio tuvo puntual y exacto cumplimiento en aquel año de 1883. Pero 1883 no pasaría a la historia de la fiesta solo por la firma del expresado convenio sino por que aquel año las fiestas de mayo tuvieron unas fechas de realización diferentes. La causa que obligo a retrasar dichas celebraciones fue expuesta en una Junta General de vecinos que se había realizado el 11 de marzo, a la cual "... se sirvieron asistir el Señor Cura Párroco Don Manuel Domingo Vicent, los beneficiados Don Pedro Colomina Román, y Don Juan Bellod Quiles y el coadjutor Don José Pastor Lloret, después de haber expuesto el referido señor cura las dificultades que en el presente año concurren para que las fiestas del próximo año se celebren en los días 11,12 y 13 del propio mes según viene establecido, por razón de la solemnidad de la víspera de pascua de Pentecostés, que coincide con el segundo DIA de las citadas fiestas; y dirigida por el propio Señor Cura Párroco la palabra a todos los concurrentes a cerca de la conveniencia de adelantar o retrasar por dicho motivo extraordinario las precitadas fiestas, fue aprobado unánime que seria más conveniente retrasarlas y fijarlas para los días 13, 14, 15 del mencionado mes por motivo que siendo estos días las Pascuas, se contribuiría a su mayor solemnidad como doblemente festivos y se evitaría el gran inconveniente de que , de otro modo habría de privarse la clase jornalera de unos días de trabajo...".
El Ayuntamiento en sesión plenaria realizada el día 25 de marzo víspera de la firma del convenio, acordó "... que por sólo este año y por el motivo extraordinario de que queda hecho mérito, las fiestas de Mayo próximas que debía celebrar esta Villa según costumbre en los días 11, 12 y 13 de dicho mes, se celebren en los días 13, 14 y 15 del mismo; y por consiguiente la bajada de la Santísima Virgen que debería tener efecto la tarde del 10 se realice en la del 12 según práctica y costumbre de esta Villa en esta y demás solemnidades, y que se haga público al vecindario este acuerdo por medio del oportuno bando; que se haga saber a todos los pueblos limítrofes y que se publique por medio del oportuno anuncio de esta Alcaldía en los periódicos de la capital de la provincia y de las ciudades de Alcoy y Valencia, según el señor Alcalde considere procedente, a cuyo efecto se le autoriza, así como para el pago de los gastos que esto ocasione con cargo al capítulo noveno, artículo tercero del presupuesto municipal: funciones religiosas.
Aquel año de 1883 la comparsa de moros nous recitó por primera vez en su historia la embajada de moros del día 12, pero no en esta fecha, sino el día 14 de mayo, el problema había concluido con un proceso de reformas que se había llevado adelante con el sentido del tacto y la firme voluntad de las partes. Había concluido sin lugar a duda un capítulo, y comenzado otro.
A modo de reflexión deberíamos también nosotros evitar tonterías so pretexto de las embajadas, los autores de las mismas pudieron cometer errores, pero no eran una panda de "señoritos" terratenientes estúpidos e intransigentes; la solución distaba mucho de ser sencilla y cualquier solución presentaba aristas arriesgadas y amenazadoras; de todas formas algunas personas deberían huir de simplificaciones alegres sacadas de contexto y trufadas de soberbia intelectual; ni la situación era fácil ni la solución sencilla, y la elección inocua.
Artículo extraído del libro de fiestas de Biar del 2000 (pgns 98-100)
Autor Ramón Belda Díez
|