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UN EXVOTO DEL SIGLO XVIII EN BIAR
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Resulta gratificante cuando el destino pone en nuestras manos documentos y en este caso objeto de que la simple contemplación y estudio, en sutil lenguaje, nos retrotraen a centurias pasadas.
La Villa de Biar es uno de esos municipios que por su historia no deja de sorprendernos, hasta la fascinación. La circunstancia de haber sido una Villa de Realengo, es sin dudarlo fuente inagotable de documentación. El buen hacer de nuestros antepasados o tal vez, la suerte, propiciaron que Biar conserve uno de los mejores y más completos archivos de la Comunidad Valenciana. La historia, el arte, la vida social y la fiesta afloran en referencias exhaustivas.
En la presente, nos ocuparemos de las fiestas de mayo específicamente, que en nuestra Villa adquieren un significado singular y profundo.
Mucho se está publicando últimamente de este fenómeno sociológico que es la Fiesta de Moros y Cristianos, por todo lo que vemos y escuchamos, a titulo personal pensamos que se está perdiendo, poco a poco, el espíritu religioso-festivo de estas celebraciones. Por el contrario, asistimos impasiblemente a una carrera desenfrenada por adoptar modismos extrafios a la Fiesta. Casi siempre manipulados por intereses económicos.
Desfiles vacíos de contenido ético, individualismos sectarios, presupuestos millonarios, bailes y locales, a los cuales más ostentoso.
La filosofía de la fiesta, es otra cosa, son raíces, es estética, es rigurosidad, es convivencia fraternal entre todos, envuelto en el embrujo fascinador de las bandas de música, elemento consustancial de estas celebraciones.
Fiestas que han sido referente a imitar por otras poblaciones. Los biarenses tenemos la obligación, hoy por hoy, de velar por la pureza de nuestras fiestas, y sentirnos orgullosos, dado el importante acervo cultural que las hacen singulares.
De lo contrario, tendremos que rendir cuentas a futuras generaciones. Procuraremos que esto no ocurra, y con este propósito hace estas consideraciones, por si pueden contribuir a la concienciación entre todo.
HALLAZGO HISTÓRICO
En el año 2001, concretamente en el mes de marzo, el azar nos condujo a! descubrimiento de una pieza singular, documento gráfico, literario, religioso y festivo, sin duda uno de los documentos más importantes. Por los elementos que contiene, nos ofrece un amplio campo de estudio para conocer y entender mejor la génesis y organigrama de lo que hoy conocemos como Fiestas de Moros y Cristianos.
La pieza, por su contenido, se ciñe exclusivamente a la Villa de Biar, en cambio su mensaje se puede extrapolar a otras villas de nuestro entorno más inmediato, y que comparten con nosotros estas mismas celebraciones. Y todos venimos de un tronco común, es decir, de las celebradas SOLDADESCAS O COMPAÑIAS DE MILICIAS URBANAS.
APROXIMACION AL ESTUDIO Y ANALISIS DE UNA TABLA DEL SIGLO XVIII
Se trata de una tabla de madera de pino de 46x26 cm., enmarcada con un baquetón fijo a la base, pintada al óleo sobre la tabla directamente, sin base de estuco. Estado de conservación bueno, salvo pequeñas lagunas por incisión.
DISTRIBUCIÓN ICONOGRÁFICA, en el ángulo superior izquierdo se nos muestra la imagen de Ntra. Sra. de Gracia con el Niño. En el ángulo inferior izquierdo una cartela con la narración del hecho milagroso que dice así...
Disparando Diego Quiles en el alardo de la fiesta de N. S. de Gracia se le pegó fuego al frasco saltaron estillas la una hirió en la mano a Casimiro Parra y... (trascripción literal).
Personaje central: Diego Quiles, flanqueado por Casimiro Parra (derecha) y un muchacho a la izquierda. Los nombres de los personajes verificados en el libro de bautismos del archivo parroquial, nos dicen: “Diego Quiles Amorós: Nacido en Biar el día 13 de noviembre de 1766, hijo de José Quiles y Maria Amorós”.
“Casimiro Parra Donat: Nacido en Biar el día 2 de junio de 1772, hijo de José Parra y Joana Angela Donat”.
Por consiguiente estamos ante un hecho real con nombres propios. El pintor inmortalizó en este exvoto, con rigurosidad, la atmósfera del hecho milagroso en aquel Biar de la segunda mitad del siglo XVIII. Es de capital importancia un estudio pormenorizado de la indumentaria. A tal efecto contamos con la autorizada opinión de Doña Maria Victoria Liceras, persona altamente cualificada en estos temas. Suyos son, pues, las interesantes y documentadas opiniones. Reiteramos nuestra gratitud a Mariví, entrañable biarense y amiga nuestra.
ESTUDIO PORMENORIZADO DE INDUMENTARIA
NTRA. SRA. DE GRACIA: cuyo manto floreado coincide con los espolines del siglo XVIII, y cuya estructura es la que se realiza en esa época (peto y capa). La aureola de la Corona y el tocado de niño Jesús pudieron pertenecer al siglo XVII, pero la corona ya sugiere una época posterior.
DIEGO QUILES: camisa blanca con cuello de tira ancha y adornos de encajes sobre la tapa del cierre delantero. El mismo adorno de encaje de repunte en las bocamangas a la altura del puflo.
- TRAJE: Compuesto por calzon, chaleco o coleto, casaca o paletón. Dado el color oscuro de la superposición de piezas, no se puede precisar detalles de las mismas, aunque de los signos más evidentes y significativos, intentaremos hacer una aproximación descriptiva.
- Calzón: corto hasta debajo de Ia rodilla, se observa claramente las jarreteas para su cierre y sujeción a la pierna.
- Chaleco: en el caso de que lo fuera, es largo hasta la altura de la cadera y al parecer cerrado por botones en su totalidad (de orilla a cuello), aunque solo está abrochado en su mitad. No parece que lleve cuello ni solapas. El aspecto gráfico recuerda a otros más antiguos, aunque es difícil de discemir.
- Casaca: sobre las prendas anteriores lleva una especie de chaquetón o abrigo corto, también abrochado en su totalidad en la parte delantera (aunque está desfasado). Provisto de grandes mangas con bocamangas abiertas y ligeramente acampanadas.
- Complementos: medias, zapatos y sombrero.
- Medias lisas blancas, sin ningún motivo ornamental destacable.
- Zapatos de empeine alto, con cierre lateral probablemente con hebilla y casi con certeza, provistos de tacón de media altura.
- Sombrero, se trata de una variedad de sombrero de copa baja y a la ancha, que se asemeja a los de tres picos.
En su conjunto esta indumentaria puede fecharse en la primera mitad del siglo XVIII, aunque pudiera tratarse de una ropa festera que imitase a la misma época citada y contemporánea con la representación pictórica.
CASIMIRO PARRA: Camisa no se aprecia que lleva una corbata alrededor del cuello en la parte delantera.
- CHALECO: se trata de una pieza similar anterior. Se deslumbra por el color (rojo). Aporta el detalle de que al parecer posee larga, ya que se ye a la altura del puflo. En este no podría definirse exactamente como chaleco lo cual hace de nuevo pensar que se trate de para tiesta en La que se establecen fuertes casi distintivos de color. Sobre él lleva una chaqueta, o jupa larga de color marrón pardo. En ella se observan otros detalles significativos.
- CALZÓN: corto hasta debajo de la rodilla. Se destaca su color azul intenso, sin ningún otro adorno.
- La pieza más destacable de este personaje CAPA; negra de amplio vuelo y larga hasta el suelo. Se trata, sin duda, de una pieza de época, posiblemente popular; a diferencia de otro elemento traje y similar a las que se repiten en otras latitudes del antiguo Reino de Valencia (cabe destacar la diferencia entre ésta y las llamadas "Capas españolas" cortas y de tejidos más finos).
- COMPLEMENTOS: medias y zapatos no poseen nada destacable.
MUCHACHO: cuya indumentaria es mucho más sencilla.
- CALZÓN: corto hasta debajo de la rodilla.
- JUBÓN: ceñido hasta la cintura y con faldón largo despegado. Con cinturón que ciñe al talle. Manga larga y estrecha, cuello a caja, sin duda es el personaje más popular a los tres.
EPILOGO
Considerando la prohibición de disparo de arcabucería en el año 1772, y restablecida, 20 años mas tarde por el Real y Supremo Consejo de Castilla a Ia Villa de Biar, en el año 1792. Se deduce que Diego Quiles y Casimiro Parra, cuentan con 25 y 20 años, respectivamente.
Por todo lo anteriormente expuesto, nos encontramos ante una bellísima pieza, que casi milagrosamente ha llegado a la actualidad y que aparte del innegable interés artístico nos aporta datos importantísimos y reveladores, sobre las fiestas de Mayo en honor a la Mare de Déu de Gràcia.
Miguel Maestre Castelló
Cronista Oficial de la Villa de Biar
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